sábado, 29 de abril de 2017

Un lenguaje que va más allá de las palabras.


Esto se está volviendo una forma de desahogo personal. Funciona como pequeñas dosis de terapia del dolor que en vez de ser un palitativo, termina agravando el diagnostico general. Un cruce directo de miradas, bien pudiera representar una mezcla de amor y odio.

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