Me pediste tiempo y te di espacio.
Me pediste compañía y te di una familia.
Me pediste un consejo y te di mi apoyó
Quisiste aclarar tu mente y me fui muy lejos.
Dijiste que estabas confundida y intenté alejarme, jamás pude por qué jamás quise.
Sentí que tenías problemas y traté de resolverlos, siempre traté de resolverlos y siempre tu hambre te llevaba a intentar más y merecer más, y siempre intentaba más para llegar a ti y siempre sentí que no me alcanzaba la vida.
Atendi a tus llamados cada vez y sin embargo no pedías, no exigias, no buscabas, sólo esperabas recibir y estabas atenta a lo que podía darte y es que siempre te di algo de mí, algo pequeño, algo insignificante quizás para ti pero algo de esas pequeñas cosas del alma que te llenan la vida, jamás con las manos vacías. Y cuando dejaste de recibir esas pequeñas dosis de cariño enmarcadas en detalles pensaste que ya no te quería más, que cualquier cosa era más importante que tú, pero Siempre fuiste tú, y no aprendiste a ver más allá y a sentir que el regalo verdadero por el que trabajaba era mucho más grandioso que cualquier detalle efímero por más hermoso y quizas necesario que este fuera. "Al final la vida pone a cada quien en su lugar, eso es lo que pasa cuando tratas de tocar el fuego"
Fuiste mi mundo y ahora ya no estás, de rodillas de pedí que no te marcharas, y que no me dejes ir, te lo pedí 1, te lo pedí 2 y tres veces.
Fácil es escribir una carta, difícil es construir un hogar.
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