Hace falta una muerte para acercarte a lo que amas y alejar aquello que quizás no merece la pena estár.
Es de noche y llueve, ¿te he dicho alguna vez cuanto detesto los cementerios? Ahora sentí que debía estár cuando un amigo me necesita. Mientras me encuentro sólo en la cafetería del mismo panteón en el que hace poco enteré a mi hermano, voy sintiendo que te alejas cada día más. Quizás querías estar sola, quizás yo necesitaba está distancia. Ya no sé ni que pensar, a ratos bien y por momentos mal.
Dios en su infinita sabiduría no pondría estás pruebas en el sendero de uno de sus hijos sin que todo esto tuviera más adelante un propósito mayor.
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