Que me odias y que resulta deprimente la situación actual. Si cuando lo tuviste todo no pudiste amarme, no tienes derecho a odiarme cuando ya no queda más.
Perdóname la vida si te ofendí, necesitaba mostrarte cuanto duele y probablemente, lo sucedido no fue mas que una reacción de protección ante tu evidente estado de felicidad.
Debía huir o me debías echar, evidentemente ocurrio lo segundo
No hay comentarios:
Publicar un comentario